Si alguien mereció el titulo ese fue el conjunto rojiblanco,
y no por juego, que no lo hubo, ni por oportunidades, que se cuentan con los
dedos de una mano, si no por ganas, por fuerza y por colectividad, por soñar
juntos para que nadie tenga pesadillas, por partirse la cara por el compañero y
por el Cholo.
La final empezó igualada, el Madrid tenía el balón pero no
encontraba a Xabi Alonso, ni a Redondo, Modric no daba abasto y Khedira, sin
forma, pronto sucumbió ante un imperial Tiago y un Gaby al que le sobran
pulmones y huevos para llevar al equipo de su alma a rastras. Pronto supimos
que la placenta de caballo no es la panacea, pues Costa no duró más de 10
minutos y su sustituto, Adrián, se unió al trabajo en mediocampo para virar el
mando del partido. Nada pasaba, el partido era insulso, Ronaldo no aparecía y
Bale nos daba la razón a los que creemos que 100 millones no valen que Mata no
juegue con esa camiseta.
DE REPENTE GODÍN: Fue un balón al área, en teoría intrascendente,
el que abrió el marcador, Godín, héroe de la liga, lo peino para atrás y
Casillas, santo una y mil veces, esta vez fue el demonio, salió donde no debía y
permitió el gol del Atlético. Corría el minuto 36 y de ahí al descanso el Madrid
fue un amasijo de nervios, Sergio Ramos quería sacar los córner y rematarlos,
Khedira seguía sin poder llevar el peso, hasta Varane, de natural tranquilo,
cometió dos fallos impropios de su
calidad, el descanso parecía lo mejor que les podía pasar a los blancos y con
0-1 se llegó a él.
VOLVER A EMPEZAR: El descanso le vino bien al Madrid que
agarrado a Di María y Carvajal (no volveré a dudar) empezó a llegar más y más,
no eran ataques claros, pues Benzemá estaba espeso y Cristiano en espacios
cerrados no es Messi, ni su hermano pequeño, pero sí intensos. El doble cambio
de Ancelotti –Marcelo e Isco por Coentrao y Khedira- dio aun más presencia
ofensiva al equipo y obligó a Juanfran y a Gaby a no pasar de su campo. Cuando
en el 82 Filipe se retiró lesionado y entró Alderweireld, un desastre belga con
nombre de caniche –Toby- y peinado de tronista de Hombres mujeres y viceversa, el
Madrid ya había acumulado meritos para no ir perdiendo, pero no fue hasta el
minuto 93 cuando Ramos, en un cabezazo perfecto, firmó la igualada y llevó el
partido a la prorroga.
VENDABAL: Los 30 minutos de prorroga solo tuvieron un color,
el blanco. Di María firmó la jugada del partido y Bale, otra vez él como en Mestalla,
hizo el 2-1 –adelantándose a Alderweireld- que ahogo al Atlético, nada podía consolar a la
tropa del Cholo que vio como Xabi Alonso saltó al césped desde una grada en la
que no podía aguantar los nervios, cuando Marcelo hizo el tercero y Ronaldo el
cuarto, de penalti injusto, el ahogado ya había visto su vida en imágenes y se
preguntaba…Papá ¿por qué somos del Atleti? y el Madrid le recordó al mundo que,
una vez más, es el rey de Europa.

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