
Amenazaba tormenta, pero al final quedo muy buena tarde en Gijón, podría ser casualidad, pero prefiero pensar que es el destino. Que es él, quien nos dicta, que y cuando debe ocurrir algo trascendente en nuestras vidas. Aparte de más poético, reconforta más cuando algo bueno pasa.
Santi… tenia que ser él, el de la Virgen del Camino, el capitán, el mismo al que Monteagudo había “castigado” las 3 ultimas semanas, por razones, o más bien por sinrazones, Santi… ese 6 con alma de 9, que ya lleva 4 goles este año. Todos, curiosamente, ante equipos asturianos y 3 ante el filial sportinguista, será por su paso por los juveniles del Oviedo, o será de nuevo el destino…
Y es que ese gol, a 5 minutos del final, nos dio una victoria, no necesaria, no vital, sino IMPRESCINDIBLE. Dominaba la Cultu de cabo a rabo, las oportunidades se sucedían, el centro del campo estaba bien plantado y Rubén Rivera se iba cuando y como quería del Lateral Izquierdo gijonés, pero el gol no llegaba… la rutina de siempre… Mena, Viola y Mato en la primera parte, de nuevo Viola, Esau y el propio Santi en la segunda…. Ocasiones, ocasiones y más ocasiones, todas la limbo… y aunque el Sporting B no daba mucha sensación de peligro (Genial Santi, Inmenso Mantovani) Diego Calzado había tenido que firmar un paradón al más puro estilo Iker Casillas, aguantando en el 1x1 y sacando una rápida mano arriba ante la “picadita” del punta asturiano.
0-0 y nos temíamos lo peor…. Muchos fantasmas este año, para no hacerlo… muchas ocasiones perdidas… La Real B, Paulino y Palencia, etc.
Pero apareció el Capi, en una falta botada por Mato, desconozco si en fuera de juego, como pidió mi compañero de grada, un asturiano enjuto de años y kilos, pero me da igual… 0-1… una gran victoria, una victoria para templar gaitas y ganar la primera de las finales que nos quedan.
Santi… como en Oviedo, como Viola ante el Lemona, como Diego ante el Zamora y tantas y tantas veces… leoneses tirando de León, de 88 años de Historia, en “el peor año de nuestras vidas”, para evitar que “nadie hable de nosotros cuando estemos muertos”.
Ya digo, que podría ser casualidad, pero prefiero creer que es el destino, que es él y solo él, el que nos dicta la hoja de ruta, una hoja de ruta a la que la quedan 6 paradas, 6 finales… pero, por suerte, parece que esta saliendo el sol…
P.D. Dedicado a cuantos estuvimos en Gijón el domingo, y en particular al hermano de Rebeca, que nunca me acuerdo de su nombre (!joder, qué cabeza!) y que me pidió actualizar de una santa vez esto. Por y para ti.
1 comentario:
Ruben me llamo ruben, jajaja.
Grandes tus entradas, que cerca estamos de estar un año mas en la division de bronce, por una vez me alegrare de estar en ella.
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