martes, 13 de abril de 2010

UNA TARDE EN VALLECAS


No solo de clásico vive el hombre, y un fin de semana en Madrid da para mucho, para ver que, evidentemente la primavera ha llegado, que las faldas de las niñas son más cortas, para tomar un vino por la Latina, o salir por Malasaña, para andar por sus calles, empaparse de su ambiente, conocer a sus gentes, en resumen para constatar que aunque Barcelona tenga mar, y pueda ser más moderna, bonita y “europea”, Madrid tiene un “no sequé” que la convierte en esa ciudad “invivible pero insustituible” a la que canta Sabina, y, como no, de ahí el titulo del articulo, para pasarse por Vallecas y ver en directo un Rayo-Las Palmas.

Lo primero que te llama la atención al llegar a Vallecas es lo pequeño que es el Teresa Rivero y la ausencia d eun fondo (clásico ya en las retransmisiones cuando el Rayito jugaba en 1ª); cuesta creer que un equipo con ese campo haya jugado, no hace tanto, la Copa de la UEFA y haya llegado hasta cuartos de final, claro que el que lo eliminó es el Alavés, que está aun peor… C´est la vie. Los que somos de León y semana tras semana acudimos a ver la Cultu al “Nuevo Reino de León”; nos preguntamos aun más… ¿Qué hemos hecho mal?, ¿Por qué hemos de pelear semana tras semana con Baracaldo o Sestao, con el pedazo de campo que tenemos?, ¿Por qué esta losa sobre nuestros hombros?

Una vez sentado, te dispones a ver el espectáculo, ante la baja de Aganzo yo iba con ganas de ver a Diego León, mediapuntita bajito, con gran calidad de la cantera del Madrid (fue elegido mejor jugador del torneo alevín de Brunete, un año después de Iniesta) que tras pasar por Alemania, Austria e Inglaterra, ha llegado a Las Palmas este pasado verano, pero me quede con las ganas, jugó escasos 15 minutos en los que no hizo nada de nada, así que mi tarde futbolística quedo en manos de clásicos de la Liga Española, de todos ellos el que mas me gustó fue Movilla, que sigue entendiendo el fútbol como nadie, toca fácil, habilita a sus compañeros, no se confunde jamás, un mediocentro de gran nivel, al que no el hace falta recorrer 100000 Km. por partido para mandar en él.

El titular del partido podría ser: “El Rayo sobrevive a su defensa” (y Las Palmas no) de risa ambas líneas durante todo el partido, 5 goles, 2 anulados, y la sensación continua de “ataque-gol”, el que se sentaba a mi derecha no dejaba de gritarles “blandos”, y un irónico “defensa selección”, que fue muy bien acogido por nuestros compañeros de grada. Ángel (buen medio de compañía), marcó el primero tras empalar desde la frontal un rebote defensivo, Pachón, al que no le queda velocidad ni demasiado fuelle pero sigue teniendo gol hizo los dos siguientes del Rayo (2-0 y 3-1, respectivamente), y Suárez y Javi Guerrero (otro clásico), tras dos faltas botadas desde lejos al área chica, y con la inestimable colaboración de la retaguardia rayista, recortaron distancias para Las Palmas (que huele a 2ª B).

Decía que me gustó Movilla, pero también Pachón y no por sus dos goles, sino por la sensación que me dejo de entender el fútbol, por su manera de pedir apoyo a la grada, de alentar a sus compañeros, de protestar al arbitro, de amilanar a los rivales, de ordenar cuando fue sustituido… de saber que a ciertas edades algunos son más que futbolistas, son referentes morales, ídolos de la afición, en suma, “jefes de la manada”.

En resumen, una tarde en Vallecas da para ver ganar a un Rayo sin defensa, para reencontrarse con Pachón, para ver que es un equipo de barrio, con una afición fiel (y de barrio), para ver lo mal que huele Las Palmas y para muchas cosas más. Prometo volver.

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