
Se presumía un partido intenso en el Sardinero, y así fue, salio
un partido “macho”, que diría un castizo, y he de reconocer que me encantó, son choques en que nada se regala en que cada metro, cada ocasión de gol, cada fallo del rival, se consigue derramando una gota de sudor o, en ciertas ocasiones, de sangre.
El Racing tenia una intención clara, salir a la contra, y para ello, lesionado Munitis, contaba con Jonathan Pereira, que es de esa escuela de jugadores: pequeños, hábiles, bulliciosos, que gustan en cualquier lado, y enamoran en Santander (“esencia Pedrín”), y el Madrid antepuso un 4-3-3, en el que, por fin, los tres centrocampistas eran centrocampistas, y los tres delanteros eran delanteros.
El Madrid dominaba y tenia ocasiones (jugadón de Higuaín al que no llega Raúl, disparo lejano de De la Red…), pero el Racing no se achicaba, y la “mejor defensa del mundo” (lo dijo cierta vez Schuster, y aunque pueda sonar algo presuntuoso, no creo que ande muy desencaminado), que volvía tras cierto tiempo a jugar junta, enmendaba errores y penas. Así las cosas, empate a nada al descanso, cansancio y dolor de piernas. Un partido de verdad.
Cuando menos te lo esperas… y como menos te lo esperas, por que el Madrid solventó a la contra, el arma del Racing, pero con Higuaín en plan estelar, munición propia. 0-1 (De la Red). A partir de ahí poco menos que coser y cantar, agobió el Racing, y... mató Van Nistelrroy, nada nuevo, otra contra. 0-2. Tres puntos, y “pa” casa. El miércoles toca el Sporting.
Perdió el Racing, pero me gustó, ya jugó bien contra le Barca, a pesar de que se les fue, ciertamente, la mano en ciertas patadas, y contra Sevilla así, que las cosas no pitan tan mal, se salvará, y gran parte de culpa la tendrá ese Pereira que es muy bueno…
No hay comentarios:
Publicar un comentario