lunes, 8 de diciembre de 2008

REIR Y LLORAR: DE LA NADA AL TODO Y VUELTA A LA CASILLA DE SALIDA EN UN MINUTO

Es una certeza a día de hoy, y lesiones (Sneijder, Pepe, Robben…) o bajas formas alarmantes al margen (Ramos, Heinze, Iker…) al Madrid no le da con el fútbol, duele, pero es así, cualquier equipo se sabe superior en el Bernabeu y lo que el año pasado era un gol a favor, dos tiros a puerta en los dos primeros minutos, este, se transforma en una contra mortal, gol de Adriano transcurridos esos dos minutos. El equipo no tiene fútbol y solo juega bien, cuando se sabe exigido, cuando se agarra a un imposible, y aunque no es exactamente buen fútbol, lo que hace el Barca este año o el Madrid en ratos del anterior, es precioso, lo malo es que no sirva, como ayer, para nada.

La primera parte fue del Sevilla de su orden, de su sacrifico colectivo, de esos 5 medios que tocaban y mareaban al Madrid y de Kanoute, que tiene un colchón por pecho, y que baja cualquier melón para convertirlo en un balón jugable ¡Que jugador!, también fue de Casillas que no paro un balón y se comió, bajo mi punto de vista, dos goles, se le ve mal, desesperado, ha sido el mejor portero, con permiso de Bufón, del mundo en el ultimo lustro, pero no esta bien, y no se por que.

Así que al descanso llegamos 1-3 con goles de Adriano, Romaric, al que cubría Robben en un corner ¡Increíble!, Kanoute y Raúl a pase de Gutiérrez, algo parecido a un orgasmo, y gritos de ¡Calderón dimisión!. ¿Cómo imaginar lo que luego ocurrió?, la magia que encendió el Bernabeu, los dos penaltis birlados, los tiros al palo, la expulsión de Robben por desesperación infinitas, el empate momentáneo, la sensación de que era posible la heroica, y la caída al suelo con el gol de Renato, por morir, con diez en pos de una victoria que media hora antes era más que una utopía, y que, finalmente fue un imposible. Se perdió, pero, a falta de fútbol, ese es el camino. Gracias por hacernos soñar.

Así las cosas, si perdemos en Barcelona el Sábado, más que posible, la liga se habrá perdido definitivamente, llamadme loco, pero yo aun espero, anhelo, y deseo que el Madrid corajudo de anoche se aparezca el fin de semana que viene, para que las lagrimas sean menos.

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